El Reino de Fortunia: donde los sueños aprenden a florecer

Imaginá un lugar donde los sueños tienen forma de estrellas, las decisiones se convierten en caminos y cada moneda guarda una historia.
Así es el Reino de Fortunia, el universo mágico de Finanzas con Flora, donde las finanzas se entrelazan con la imaginación y los valores más profundos de la infancia.

Un reino donde el dinero se convierte en aprendizaje

En Fortunia no hay cofres de oro ni castillos lujosos. Lo verdaderamente valioso son los sueños que cada niño y niña cultiva, los esfuerzos para alcanzarlos y las decisiones que los acercan a ellos.
Aquí, cada historia enseña que el dinero no es un fin, sino una herramienta para hacer realidad los deseos más importantes: compartir, aprender, viajar, ayudar, construir, crear.

Lugares donde los sueños crecen

  • En el Bosque de las Decisiones, los niños descubren que cada elección tiene un pequeño poder: acercarnos o alejarnos de lo que soñamos.
  • En el Puente de los Deseos, aprenden que algunos se cumplen enseguida y otros necesitan paciencia, constancia y planificación.
  • En la Plaza del Valor, comprenden que los sueños se sostienen también con esfuerzo, gratitud y solidaridad.

La magia de aprender jugando

Fortunia existe para recordarnos que los sueños se pueden planificar sin dejar de imaginar.
Cada cuento, juego o recurso ayuda a las familias a hablar sobre dinero desde la curiosidad, el respeto y la esperanza.
Porque enseñar a los chicos a pensar antes de gastar, a cuidar lo que tienen y a esperar por lo que desean es también enseñarles a creer en sus propios sueños.

Aurora, la guardiana de las monedas mágicas

En cada aventura, Aurora, la chanchita brillante, acompaña a Flora y a los chicos a descubrir el valor que esconden las decisiones cotidianas. Sus monedas no siempre brillan por su valor material: algunas resplandecen con paciencia, otras con creatividad o generosidad.

En resumen

El Reino de Fortunia es mucho más que un escenario: es un recordatorio de que el verdadero tesoro está en los sueños que nos animamos a cuidar.
Y cada vez que un niño aprende a planificar, a elegir o a esperar, una nueva semilla florece en Fortunia… y también en casa.

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