En el universo de Finanzas con Flora, los sueños no se quedan flotando en el aire: se convierten en metas que los chicos aprenden a construir paso a paso.
Tener un objetivo es ponerle dirección a lo que deseamos.
Es entender que lo que imaginamos puede transformarse en algo posible si aprendemos a planificar.
Y esa es, justamente, una de las lecciones más valiosas que podemos transmitir en la infancia:
Soñar está bien. Planificar lo hace posible.
Por qué es importante hablar de objetivos con los chicos
Las infancias aprenden observando y repitiendo. Si en casa o en la escuela se habla de metas, propósitos y pasos para alcanzarlas, comienzan a incorporar una mirada más consciente sobre el tiempo, el esfuerzo y el valor de lo que desean.
Tener un objetivo ayuda a:
- Desarrollar la paciencia y la constancia.
- Aprender a tomar decisiones con propósito.
- Comprender el valor del dinero y del esfuerzo.
- Celebrar los logros, por pequeños que sean.
Cómo acompañarlos a definir sus primeros objetivos
No hace falta que sea algo grande: puede ser ahorrar para un juguete, aprender una habilidad nueva u organizar su habitación.
Lo importante es que sea alcanzable y significativo para ellos.
- Podés guiarlos con preguntas simples:
- “¿Qué te gustaría lograr?”
- “¿Por qué eso es importante para vos?”
- “Qué necesitarías para conseguirlo?”
A partir de ahí, juntos pueden crear un plan: anotar los pasos, poner una fecha estimada y celebrar cada avance.
Flora te cuenta
Tener un objetivo no se trata de hacer más cosas, sino de aprender a elegir con sentido.
Cada paso pensado, por pequeño que sea, nos acerca un poco más a lo que soñamos.
Ayudar a los chicos a tener objetivos es una manera de sembrar autonomía, confianza y propósito.
Cuando aprenden que las metas se construyen con tiempo, esfuerzo y amor, comienzan a vivir la planificación como una herramienta para crecer.