Detectives de publicidad: un juego en familia para aprender a mirar con ojos propios

Seguro te pasó: estás en la fila del súper y tu hijo te pide ese paquete de galletas, el que tiene al personaje de la película en la tapa. No el de siempre, ese. Le preguntás por qué y te responde “porque son más ricas”. Nunca las probó. Pero ya lo vio en la tele, en el pasillo, en el celular de un amigo, y para cuando llega a la caja, ya lo eligió.

Eso es exactamente lo que busca la publicidad: que el deseo llegue antes que la pregunta. Y los chicos reciben esos mensajes todo el tiempo: en la tele, en el celular, en la calle, en el paquete del cereal. Cada uno está pensado para despertar ganas. La buena noticia es que podemos enseñarles a descubrir cómo funcionan, y hacerlo jugando.

El juego: detectives por un día

Esta semana te propongo que en casa se conviertan en detectives de publicidad. La misión es sencilla: durante un día, anoten todos los anuncios que vean.

Busquen una libreta (cualquier cuaderno sirve, pero si le ponen en la tapa “Libreta del detective”, mejor) y un lápiz. A partir de ese momento, cada anuncio es una pista.

Para cada pista, anoten tres cosas:

  1. Qué producto muestra. ¿Es un juguete, una comida, una app, un servicio?
  2. En qué momento del día apareció.
  3. Con qué palabra o imagen intentó convencerlos. ¿Chicos riéndose, colores brillantes, un personaje conocido, frases como “el mejor” o “solo por hoy”?

Los más chiquitos pueden dibujar lo que ven en lugar de escribirlo. Los más grandes pueden sumar una cuarta columna: a quién creen que le hablaba ese anuncio.

Un truco para hacerlo más divertido

Conviértanlo en competencia. El que junte más anuncios en un día gana el título de Gran Detective de Fortunia.

Para que el premio sea de verdad, preparé un certificado para imprimir, completar y entregar con toda la ceremonia que se merece. Tiene lugar para el nombre del ganador, la cantidad de anuncios que encontró, la fecha y la firma de la familia.

[Descargá acá el certificado del Gran Detective de Fortunia]

Un consejo: entréguenlo en la mesa, con aplausos. Los chicos recuerdan mucho más lo que viven con emoción.

Lo más importante: la charla del final

Contar anuncios es divertido, pero la magia está en lo que viene después. Al final del día, siéntense juntos a revisar la libreta y charlen:

¿Qué querían hacernos sentir esos anuncios? ¿Alegría, ganas, la sensación de que nos falta algo?

¿Nos hacía falta eso que mostraban, o nos hacían creer que nos hacía falta?

¿Hubo algún anuncio que nos convenció? ¿Por qué creen que funcionó?

No hay respuestas correctas. La idea no es que los chicos desconfíen de todo ni que dejen de desear cosas. Desear es parte de crecer. Lo que buscamos es que empiecen a notar que detrás de cada anuncio hay alguien que quiere algo de ellos, y que entre lo que ven y lo que eligen hay un espacio que les pertenece.

Por qué este juego importa

La OCDE, en su marco de competencias financieras para niños y jóvenes, reconoce como una de las áreas clave entender el entorno en el que tomamos decisiones de consumo: quién nos habla, cómo nos habla y qué derechos tenemos como consumidores. Suena técnico, pero en la práctica empieza con algo tan simple como una libreta y una pregunta en la cena. Cuando un chico entiende cómo funciona el mundo que lo rodea, elige con libertad.

Contame cómo les fue

Me encantaría saber quién ganó el título en tu casa y qué anuncio les llamó más la atención. Podés contármelo en los comentarios o en Instagram, en @finanzasconflora.

¡Feliz investigación, detectives!